La sostenibilidad física laboral.

Todos nosotros nacemos con valores, cualquiera que tenga un niño pequeño en su entorno se da cuenta de que se irrita o se revela ante situaciones de injusticia o de falta de equidad. Es algo innato y personal. Si este valor individual está presente de una forma global en todos los individuos, entonces ese valor individual pasa a forma parte de la ética social.

Del mismo modo, los gustos y las inquietudes de cada individuo, cuando se repiten de forma relevante en la sociedad, pasan de ser un gusto personal a una tendencia social.

Una de estas tendencias que nos define hoy por hoy como sociedad es la tendencia que podemos denominar “Green”, y que representa una clara actitud de los consumidores, y es que cada vez más vigilamos en nuestros consumos que aquello que compramos sea respetuoso con el medio ambiente y respetuoso con nosotros mismo.

En definitiva, queremos productos y servicio sostenibles, y es que la sostenibilidad empresarial es una demanda imparable por parte de la sociedad hacia el tejido empresarial.

Estamos hablando de sostenibilidad en todas sus vertientes, el consumidor ya no quiere productos que cuando los utilice causen un daño en el entorno, ya sea como residuo contaminante tras su uso o que lo haya causado en su fabricación. Del mismo modo, ya no quiere productos que para su fabricación perjudiquen la sostenibilidad de las sociedades o a las personas que lo producen o las condiciones de vida allí donde se subcontratada su producción.

La sostenibilidad laboral en general, afecta a la imagen de la empresa, afecta a las ventas y afecta por supuesto a la captación del talento. Del mismo modo que los consumidores rechazan los productos de las empresas con prácticas no sostenibles, los profesionales de valor, los que pueden construir su recorrido profesional, no quieren asociar su marca personal a la marca de aquellos que realizan prácticas poco sostenibles.

Ser una empresa sostenible ya no es una alternativa, es una obligación para aquellas organizaciones que quieran perdurar, y para serlo, no solo deben de realizar un giro de 180 grados en su política medioambiental, sino también en las relaciones que mantienen con sus proveedores, con sus clientes y cómo no, con sus trabajadores. Como dice Richard Branson, “Los clientes no son lo primero, lo primero son los empleados. Si cuidas de tus empleados, ellos cuidarán de tus clientes”.

La RAE define que algo es sostenible, cuando se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos, por lo tanto un puesto laboral sostenible desde el punto de vista físico es un puesto de trabajo que no consume al personal que realiza la actividad inherente a ese puesto laboral o dicho de otro modo, que no le produce lesiones por esa actividad.

La sostenibilidad del puesto de trabajo, es decir, velar por puestos de trabajo saludables para los trabajadores es una obligación para las organizaciones que quieran el atributo de empresa sostenible. Y es que en la sociedad hacia la que vamos, tienen que desaparecer los puestos de trabajo que a través de la actividad que requieren en el trabajador, provoquen dolencias físicas que finalmente deriven en lesiones musculoesqueléticas.

Del mismo modo que las empresas que no cuidaban a sus trabajadores desde el punto de vista de la toxicidad de los productos que tenían que manipular, o han desaparecido o se han reconvertido para poder llevar a cabo los procesos de forma segura, en el ámbito de la motricidad laboral las organizaciones tienen que poner los medios para que los trabajadores puedan realizar su actividad de forma segura y saludable o estarán caminando hacia la extinción. Capacitar a los trabajadores para velar por la sostenibilidad física laboral es necesario para sobrevivir como organización.

Ya no es solo una cuestión de ética empresarial, es una cuestión de egoísmo económico. Una empresa sostenible en el ámbito laboral es una empresa que soporta menores costes derivados de bajas laborales, con menor absentismo, que disminuye el presentismo y las enfermedades laborales.

Una empresa que trabaja la sostenibilidad de sus puestos de trabajo, además es una empresa que mejora en la productividad de sus trabajadores, en el ambiente laboral y en la satisfacción general de las personas que forman parte de ella.

Velar por la sostenibilidad física laboral con acciones concretas y planes específicos tienen que entrar necesariamente en los parámetros de gestión de las organizaciones del presente que quieran llegar a ser las organizaciones del futuro. En algunas empresas para construir entornos laborales propios sostenibles, pero en otras, para velar por su responsabilidad social empresarial al exigirle a aquellos partners que forman parte de la cadena de valor, a las empresas dependientes de su actividad empresarial, que también trabajen la sostenibilidad laboral como requisito para poder ser parte de su red de proveedores y socios productivos.

El entorno de trabajo puede pasar de ser un entorno agresivo desde el punto de vista físico para el trabajador a convertirse en un entorno saludable y formativo en el ámbito de la educación motriz, lo que redunda en una mejor salud física para llevar a cabo no solo las tareas laborales sino también las actividades del día a día, contribuyendo a una mejor salud social en general.

Pequeños gestos y mejores actitudes empresariales pueden provocar grandes cambios. Todo empieza por reflexionar y plantearnos cómo estamos haciendo hoy las cosas con la vocación de lograr hacerlas mejor mañana.

¿Te has planteado la sostenibilidad física laboral de tu organización? Si todavía no lo has hecho, sin duda ya estás en déficit, porque aquello que no se vigila y no se cuida, se deteriora. Ha llegado el momento de hacerlo. Lograr una empresa comprometida con la motricidad laboral que camine en la senda de la sostenibilidad física laboral está al alcance de todas las organizaciones, de forma concreta, medible y efectiva.

¡Súmate a la sosteninibilidad física laboral!